No todo viaje tiene que implicar un avión y una lista interminable de monumentos. A veces lo que más descansa es un pueblo pequeño, naturaleza alrededor y poco más que hacer que pasear y comer bien.

Ainsa (Huesca)

Un casco histórico medieval prácticamente intacto, rodeado por los Pirineos. Punto de partida perfecto para rutas de senderismo por el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, a menos de una hora en coche.

Cudillero (Asturias)

Pueblo pesquero construido en anfiteatro sobre un acantilado, con casas de colores que caen casi hasta el mar. Buena base para explorar la costa asturiana y comer marisco fresco sin pagar precios de ciudad grande.

Trujillo (Cáceres)

Una plaza mayor monumental, un castillo árabe con vistas a la dehesa extremeña y muy poco turismo masificado. Ideal para combinar con una ruta por los pueblos cercanos de la comarca.

Frigiliana (Málaga)

Considerado uno de los pueblos blancos más bonitos de Andalucía, con calles empedradas en cuesta y vistas al Mediterráneo. A 15 minutos de Nerja, por si quieres combinar pueblo y playa el mismo día.

Albarracín (Teruel)

Casas rojizas colgadas sobre un meandro del río Guadalaviar, declarado conjunto histórico-artístico. De los destinos rurales con menos masificación de toda España, incluso en verano.

Consejos prácticos

¿Te ha entrado el gusanillo de viajar? Echa un vistazo a las ofertas activas ahora mismo.

Ver ofertas de Rural