Mallorca es perfecta para una escapada corta: vuelos rápidos desde casi cualquier ciudad española y suficiente variedad para no aburrirte en 48-60 horas.

Día 1: Palma de Mallorca

Empieza por el centro histórico: la Catedral de Mallorca (La Seu), el Palacio de la Almudaina y el paseo marítimo. Por la tarde, pierde un par de horas en el barrio de Santa Catalina, lleno de bares y restaurantes con buena relación calidad-precio. Cena cerca del puerto para ver el atardecer sobre la bahía.

Día 2: Serra de Tramuntana

Alquila un coche y dedica el día a la sierra. Imprescindibles: Valldemossa (pueblo de piedra con la Cartuja), Deià (mirador y playa de Cala Deià) y Sóller, al que puedes llegar también en el tren histórico desde Palma si prefieres no conducir por las curvas.

Día 3 (medio día): cala y vuelta

Si tu vuelo es por la tarde, aprovecha la mañana en una cala cercana al aeropuerto: Cala Mondragó o Es Trenc, según la zona donde te alojes, tienen aguas turquesas sin necesidad de desplazarte mucho.

Consejos prácticos

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