París tiene tantos imprescindibles que es fácil acabar agotado intentando verlo todo. La clave está en agrupar las visitas por zonas y no saltar de un extremo de la ciudad a otro.

Día 1: Torre Eiffel y Champs-Élysées

Empieza temprano en la Torre Eiffel (reserva entrada online con antelación, las colas sin reserva pueden superar las dos horas). Desde ahí, camina hasta el Trocadéro para la mejor foto, y sigue por el Sena hasta los Champs-Élysées y el Arco del Triunfo. Termina el día en el Barrio Latino, con buena oferta de restaurantes a precios razonables.

Día 2: Louvre y la Île de la Cité

Dedica la mañana al Museo del Louvre (compra la entrada online para evitar la cola de la pirámide de cristal). Por la tarde, cruza a la Île de la Cité para ver Notre-Dame por fuera (sigue en restauración) y la Sainte-Chapelle, con sus impresionantes vidrieras. Cierra el día paseando por el Marais, con sus tiendas y ambiente bohemio.

Día 3: Montmartre y Sacré-Cœur

La mañana del último día es para Montmartre: sube hasta la Basílica del Sacré-Cœur (las vistas de París desde ahí son de las mejores de la ciudad), pierde el tiempo por sus callejuelas y la Place du Tertre, llena de pintores. Si te queda tiempo antes del vuelo, el Museo d'Orsay es una alternativa más tranquila al Louvre, especialmente si te gusta el impresionismo.

Consejos prácticos

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