La Toscana es, para muchos viajeros, la región más perfecta de Italia: el arte renacentista más importante del mundo, una gastronomía que ha definido lo que significa comer bien, paisajes de colinas ondulantes con cipreses y viñedos y ciudades medievales perfectamente conservadas. Un lugar que parece diseñado para ser vivido despacio.

Florencia: la cuna del Renacimiento

Florencia concentra más obras de arte por metro cuadrado que ninguna otra ciudad del mundo. Los imprescindibles:

Siena: la rival medieval

Siena fue la gran rival de Florencia en la Edad Media y su centro histórico medieval es más auténtico y menos turístico. La Piazza del Campo, en forma de concha, es una de las plazas más bonitas de Europa — escenario del histórico Palio (carrera de caballos) cada julio y agosto. La Catedral de Siena, con su exterior bicolor y su interior de mármol rayado, compite con cualquier catedral de Europa.

San Gimignano: las torres medievales

San Gimignano, a 40 minutos de Siena, es el pueblo más fotogénico de la Toscana: 14 torres medievales (de las 72 originales) que perfilan uno de los skylines más reconocibles de Italia. El helado de San Gimignano ha ganado el campeonato mundial del gelato — la gelatería Dondoli en la Piazza della Cisterna hace los mejores sabores del país.

La ruta del Chianti

Entre Florencia y Siena, la Vía Chiantigiana (SS222) serpentea durante 70 km por el corazón del Chianti: viñedos, olivares, castillos medievales y bodegas donde degustar el Chianti Classico (vino tinto con la etiqueta del Gallo Nero). Castillo de Brolio, Radda in Chianti y Greve in Chianti son los pueblos más bonitos de la ruta.

Gastronomía toscana

La cocina toscana es la madre de la gastronomía italiana: bistecca alla Fiorentina (filete de ternera de raza Chianina a la brasa, mínimo 600g), ribollita (sopa de verduras y pan), pappardelle al ragù di cinghiale (pasta ancha con jabalí), crostini di fegatini (tostadas con paté de hígado) y el vino Santo. El aceite de oliva toscano es uno de los mejores del mundo.

Cuándo ir

Mayo-junio y septiembre-octubre son perfectos: temperatura ideal, paisajes verdes (mayo) o dorados (octubre), y sin las masas de julio-agosto. Julio-agosto en Florencia puede ser insoportable (38°C+ con humedad) y los museos llenos. Diciembre-febrero tiene lo mejor de los dos mundos: pocos turistas, precios bajos y la Toscana cubierta de niebla invernal que es especialmente fotogénica.

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