Hay islas remotas y luego está Tristán da Cunha: el lugar habitado más aislado de la Tierra, tan lejos de todo que ni siquiera tiene aeropuerto. Si algún día quieres ir, tienes que reservar plaza en un barco de pesca y aceptar que el viaje puede durar más que unas vacaciones enteras a otro destino.

¿Dónde está exactamente?

Tristán da Cunha es un archipiélago volcánico en pleno Atlántico Sur, a 2.810 km de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), su punto habitado más cercano. Para hacerse una idea: es más del doble de la distancia entre Madrid y Nueva York. La isla más próxima con gente viviendo es Santa Elena — la misma donde estuvo exiliado Napoleón — y también está a más de 2.000 km.

Tristán da Cunha en cifras

  • Población: apenas unos 220 habitantes en total.
  • Apellidos: toda la isla se reparte entre nueve apellidos — Glass, Green, Hagan, Lavarello, Repetto, Rogers, Swain, Collins y Squibb.
  • Distancia a Ciudad del Cabo: 2.810 km.
  • Punto más alto: el Pico de la Reina María, un volcán activo de 2.062 metros — la última erupción registrada fue en 1961.
  • Aeropuerto: ninguno. Nunca lo ha habido.

Cómo se llega: nada de vuelos, todo en barco

El único modo de llegar a Tristán da Cunha es en barco desde Ciudad del Cabo, y el trayecto dura entre 5 y 10 días según el barco y el estado del mar. No hay una línea regular de pasajeros: los barcos que cubren la ruta son el buque de suministro del gobierno (el SA Agulhas II) y un puñado de barcos pesqueros — entre todos hacen unas 10 idas y vueltas al año, y las embarcaciones de pesca solo tienen capacidad para 12 pasajeros cada una.

Ir no es tan sencillo como comprar un billete. Hace falta autorización previa del Consejo de la Isla, en ocasiones un certificado de antecedentes penales (que puede tardar hasta 40 días en tramitarse), seguro médico que cubra una evacuación de emergencia a Ciudad del Cabo, y el pasaje de vuelta ya pagado por adelantado — no se puede llegar "a ver qué pasa" y decidir quedarse más tiempo del previsto.

Cómo es vivir en el sitio más aislado del mundo

Todos los habitantes viven en el mismo y único asentamiento de la isla, con el nombre más largo y curioso que le podían poner: Edimburgo de los Siete Mares. La economía se sostiene sobre tres pilares: la pesca de langosta (desde los años 50, es la principal fuente de ingresos de la isla), algo de agricultura de subsistencia, y la venta de sellos de correos a coleccionistas de todo el mundo — sí, los sellos de Tristán da Cunha son un objeto de culto entre filatélicos precisamente por lo inaccesible del lugar.

No hay señal de móvil de un operador externo ni cable submarino: la isla se comunica con el resto del mundo por teléfono y fax vía satélite. Aun así, tiene lo básico para no sentirse completamente fuera del mundo: una pequeña tienda, una emisora de radio local, un pub, un campo de fútbol y hasta una piscina.

¿Se puede visitar de verdad?

Sí, pero hay que quererlo mucho. No existen paquetes turísticos al uso — hay que gestionar el permiso, encontrar plaza en uno de los pocos barcos que hacen la ruta y aceptar que el viaje de ida y vuelta puede llevarse dos o tres semanas solo en trayecto. Periodistas, científicos y cineastas que quieran filmar o investigar en la isla tienen además que pagar una tasa de solicitud de 500 libras, no reembolsable, antes incluso de saber si el Consejo de la Isla aprueba la visita.

Fuentes: Tristan da Cunha — sitio oficial, cómo organizar una visita, Tristan da Cunha — población, Wikipedia. Foto: Brian Gratwicke (CC BY 2.0), vista de Tristán da Cunha desde la isla Nightingale.

Nunca te pierdas un chollo

Únete a nuestro canal de Telegram: ofertas de vuelos, hoteles y actividades en cuanto aparecen.

Unirme gratis →

¿Te ha entrado el gusanillo de viajar? Busca las mejores ofertas disponibles ahora mismo.